24.4.07

Baldosas

El esfuerzo es enorme (mis piernas son demasiado cortas) pero me reconforto con no pisarlas por dos o tres pasos. No miro por donde voy, mi cabeza apunta hacia abajo, pero se que voy a llegar a mi destino sano y salvo, porque que más seguro que no pisar las odiosas rayas simétricas del suelo.

Sin saberlo llego a mi destino y casi choco con lo que es para mi una enorme pared. Lentamente levanto la cabeza y un cuerpo como de gigante esta frente a mi. Desde aqui abajo y tan cerca pareciera que si esa pared- que resulto ser un hombre- levantase los brazos tocaría las nubes.

Eso que esta delante de mi, y que es un “grande”- definición que incluye cosas que a mi corta edad no puedo entender- se corre hacia un costado y mis orejitas escuchan una voz que dice: “Dale, entrá que la merienda esta lista”, es papá que me invita a entrar

Apenas se abre la puerta cancel me recibe el perro, se acerca a trote y me chupa la cara con fuerza, una fuerza que hace que mi cabeza se vaya para atrás. Es raro pensar que hace poco eso que hoy es mi amigo, que me divierte y me cuida casi como un centinela, era poco menos que un monstruo feroz que constantemente quería atacarme, y que con sus garras y su extraña piel me comería y se quedaría con todo el amor de papá y mamá.

Cuando la cálida bienvenida termina mi cara esta húmeda y pegajosa y me resulta difícil abrir los ojos. Mamá se acerca y con el repasador me seca y así finalmente puedo ver con claridad la mesa que espera servida: la leche preparada en la taza con mi nombre, las galletitas sobre el platito celeste que trajo abuela, las servilletas de papel sobre el mantel y Papá y el mate; porque papá y el mate son casi una sola cosa para mi. El viejo me dice: “Vení pibe, contame como te va en el jardín”.

Mi respuesta es breve, ”Bien... dibujamos mucho hoy”, contesto distraído por el festín de galletitas que esta frente a mi, en el platito celeste, al lado de la taza con mi nombre. Las como, una tras otra, sin darme cuenta que a la sexta galletita mi garganta pide ayuda, es así que agarro la taza con mi nombre y de un sorbo me tomo toda la chocolatada que tiene gusto al amor de mama. Cuando mi sed se acaba comienzo otra vez con las galletitas, pero esta vez la sed viene más rápido y tengo que pedirle a mama que me prepare otra taza.

Termina finalmente el ritual y poco a poco el cansancio me envuelve. Papá ve que mi ojos se empiezan a cerrar y me alza para llevarme a la cama. “Fue un día largo pibe, mejor que duermas una siesta”, me susurra. Mis ojos se cierran, a pesar de que hago un esfuerzo enorme porque todavía tengo ganas de jugar, de salir, de subirme al triciclo que todavía no lo use hoy, de dar una vuelta más y no pisar las odiosas rayas simétricas del suelo.

17.3.07

Gueleguaychú


¿Y si te digo que lo mejor fue le beso?
Un asomo de pasión
en la desesperación
del carnaval.





(la flor de papel, foto gay by Larra)

27.2.07

Numero equivocado

El teléfono sonó en el momento exacto en que el deseo de un llamado no podría haber sido mayor. El silencio que ocupaba el cuarto de Ana se rompió de repente, como si fuese una ramita demasiado frágil que inútilmente soportaba el temporal. Ansiosa por abandonar de alguna manera la soledad que sentía, corrió hacia el comedor, se acercó al teléfono y atendió.

- Hola...

- Perdón, equivocado.

12.2.07

Filosofía Contemporanea

Acel dijo:

"Yo te digo lo que es para mi ser normal: Escuchar música gótica y vestirse todo de negro es normal; escuchar música gótica y vestirse con jean y remera Levi's es anormal"

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27.1.07

En Buenos Aires a veces llueve

En Buenos Aires llueve. Es verano y la gente se moja, es que esperan otras caracteristicas para esta época del año. Acá llueve y hace que la ciudad abandonada parezca un poco más gris de lo que es en realidad. El poder de turno se esfuerza por hacer de la ciudad un lugar pintorésco y prepara variedades y eventos para alegrar el ambiente. Pero la melancolía está presente y hasta en los coloridos barrios del sur las comprarsas y corsos se esconden de las gotas.
Algunos pudieron escapar para quizás nunca más volver. Mientas tanto algun alma abandonada que se quedó cerca del puerto trata de sobrevivir a la humedad y al clima que se vive. Esos son los que no extrañan a la mojada Buenos Aires.

28.11.06

Desvanecer

Éramos un grupo de cinco personas y entre todos aportábamos para pagar el alquiler de una casa cerca de la estación de Chacarita, sobre la calle Leiva. Andrés y yo ocupábamos la habitación del fondo, que estaba pegada al baño y tenia una ventana que daba de cara al patio trasero.

Frente al nosotros, cruzando el pasillo que atravesaba la casa, estaban las otras dos habitaciones. Angélica y Marcia compartían el cuarto mas grande, cuya puerta estaba frente a la nuestra y, Eduardo ocupaba el dormitorio mas chico. En la parte de adelante, en un formato muy incomodo, estaban la cocina y el comedor, atravesados por el pasillo.

Fue en nochebuena, cuando pasamos las fiestas con otros amigos que también estaban solos en Buenos Aires, que Angélica empezó a verse rara. La primera en notarlo fue Marcia, que no nos comentó nada hasta el almuerzo del día siguiente; Angélica seguía durmiendo en su habitación. Nos contó que durante el postre de la noche anterior había visto a Angélica mirarse muy concentrada las manos, como si algo extraño pasase con ellas.

En ese momento la pobre Marcia sufrió bromas y cargadas de todos. Un tiempo después, cuando entendimos lo que pasaba con nuestra amiga, tuvimos que disculparnos por todo mientras tratábamos de digerir lo ocurrido.

Después de año nuevo llegó una semana plagada de visitas a médicos y llamados a Colón, donde estaba la familia de Angélica. Nadie nos contestaba, parecía ser que la casa estaba vacía, no recibíamos respuesta a ninguna hora del día. Angélica luchaba con la horrible sensación de no saber que es lo que le estaba pasando y la incertidumbre de no poder comunicarse con sus padres.

Todos los médicos hacían estudios, miraban con atención, observaban, anotaban, tocaban, llamaban a otros doctores y el proceso se repetía, decían: "Es increíble, algo nunca visto. Vamos a tener que informar a la comunidad médica...", y nosotros salíamos espantados, temerosos de que a toda la angustia se sume un invasión de medios en nuestra tranquila casa.

Tratamos entre todos hacer una vida lo más normal posible. A pesar de que Angélica tuvo que dejar su trabajo, entre los otros cuatro pudimos absorber los gastos sin mayores problemas, solo privándonos de algunos lujos que no causaron dificultades mayores.

El tiempo fue pasando y nos acostumbramos a la situación. Incluso algunas veces pudimos hacer algunas bromas para mejorar el ambiente del hogar: Una vez que yo tuve franco esperamos con Angélica a que llegue Eduardo del trabajo. Cuando el entró fue tal el susto que se llevó por el grito de Angélica- que estaba escondida cerca de una cortina- que nos reímos por una semana de la cara que había puesto al entrar.

El tiempo fue pasando y una mañana ella ya no estaba más. Se había borrado del todo y creo que ninguno de nosotros se sentía aliviado, porque todavía sentíamos su presencia en la casa.

No fue tan difícil olvidarse de Angélica. Su partida fue tan gradual que no podríamos decir que la sufrimos. El tiempo fue pasando y una mañana ella ya no estaba más. Se había borrado del todo y creo que ninguno de nosotros se sentía aliviado, porque todavía sentíamos su presencia en la casa.

Fue un caso bastante extraño y hasta hoy ninguno de nosotros escuchó algo similar. Angélica se desvaneció.

10.11.06

Ser del Palo

Entre los chicos de TEA arrancamos un nuevo blog: http://noticiasdelpalo.blogspot.com
Sería algo así como un espacio donde nos juntamos para ver las cosas desde nuestro lado, opinar y ante todo dar una visión propia del mundo que nos rodea...
Yo los recomiendo que vayan entrando, supongo que de a poco ser va a poner bueno
El link también esta con los demás.